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Introducción a la Teología Sistemática Clase 2

  • Category: Sample Data-Articles
  • Published on Thursday, 12 January 2017 02:12
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2.         Aplicación a la vida. Todavía más, la teología sistemática enfoca el resumen de cada doctrina según debe ser entendida por los cristianos de hoy. Esto a veces incluye el uso de términos e incluso conceptos que no usó ningún autor bíblico individual, pero que son el resultado apropiado cuando se combinan las enseñanzas de dos o más autores bíblicos sobre un tema en particular. Los términos Trinidad, encarnación y deidad de Cristo, por ejemplo, no se hallan en la Biblia, pero resumen con propiedad los conceptos bíblicos. Definir la teología sistemática para incluir «lo que la Biblia como un todo nos en- seña hoy» implica que la aplicación a la vida es una parte necesaria de la correcta búsqueda de la teología sistemática. Por tanto, toda doctrina debemos verla en términos de su valor práctico para vivir la vida cristiana. En ninguna parte de la Biblia hallamos que se estudió la doctrina por amor a la doctrina en sí y aislada de la vida. Los escritores bíblicos siempre aplicaban a la vida sus enseñanzas. Por consiguiente, cualquier cristiano que lea este libro deberá hallar que su vida cristiana se enriquece y profundiza durante este estudio; es más, si no ocurre crecimiento personal, el autor no ha escrito el libro apropiadamente o el lector no ha estudiado el material como es debido.

 

3.         La teología sistemática y la teología desorganizada. Si usamos este término de teología sistemática, se verá que la mayoría de los cristianos hacen teología sistemática (o por lo menos hacen afirmaciones teológicamente sistemáticas) muchas veces por sema- na. Por ejemplo: «La Biblia dice que todo el que cree en Jesucristo será salvo». «La Biblia dice que Jesucristo es el único camino a Dios». «La Biblia dice que Jesús viene otra vez».

 

Todos estos son sumarios de lo que dice la Biblia y, como tales, son afirmaciones teológicamente sistemáticas. De hecho, cada vez que un creyente dice algo respecto a lo que dice la Biblia, en cierto sentido está haciendo «teología sistemática» —de acuerdo a la definición que se dio anteriormente— al pensar en varios temas y responder a la pregunta:

 

« ¿Qué nos enseña hoy toda la Biblia?»

¿De qué manera se diferencia este libro de esta clase de «teología sistemática» que hacen la mayoría de los cristianos? Por lo menos en cuatro maneras. Primero, este libro trata los temas bíblicos de una manera cuidadosamente organizada para garantizar que todos los temas importantes reciban amplia consideración. Esta organización también ayuda a prevenir el análisis inexacto de temas individuales, porque quiere decir que todas las doctrinas que se tratan se pueden comparar con cada tema por uniformidad en la metodología y ausencia de contradicciones en las relaciones entre las doctrinas. Esto también ayuda a asegurar una con- sideración balanceada de doctrinas complementarias: la deidad de Cristo y su humanidad se estudian juntas, por ejemplo, así como también la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, a fin de que no se deriven conclusiones equivocadas debido a un énfasis fuera de equilibrio de un aspecto cualquiera de la presentación bíblica total.

 

Realmente, el adjetivo sistemática en teología sistemática quiere decir algo así como

«Cuidadosamente organizada por temas», con el entendimiento de que se verá que los temas estudiados siempre encajan unos con otros, e incluirá todos los temas doctrinales principales de la Biblia. Así que se debe tomar «sistemática» como lo opuesto de «arreglada al azar» o «desorganizada». En la teología sistemática los temas se tratan de una manera ordenada o «sistemática».

 

Una segunda diferencia entre este libro y la manera en que la mayoría de los cristianos hacen teología sistemática es que trata los temas con mucho mayor detalle que la mayoría de los creyentes. Por ejemplo, el creyente regular, como resultado de la lectura regular de la Biblia, puede hacer la siguiente afirmación teológica: «La Biblia dice que todo el que cree en Jesucristo será salvo». Eso es un sumario perfectamente cierto de una enseñanza bíblica principal. Sin embargo, en este libro dedicamos varias páginas a elaborar con mayor precisión qué quiere decir «creer en Jesucristo»,2 y se dedicarán nueve capítulos (caps. 20—28) a explicar lo que quiere decir «ser salvo» en todas las muchas implicaciones de ese término.                     

 

Tercero, un estudio formal de teología sistemática hará posible formular sumarios de enseñanzas bíblicas con mucha mayor precisión que aquella a la que los cristianos normal- mente llegarían sin tal estudio. En la teología sistemática los sumarios de las enseñanzas bíblicas deben ser expresados con precisión para evitar todo malentendido y excluir las enseñanzas falsas. En verdad, una de las características en cuanto a entender la teología sistemática es la precisión en el uso de las palabras para resumir las enseñanzas de la Biblia.

 

Cuarto, un buen análisis teológico debe hallar y tratar equitativamente todos los pasajes bíblicos relevantes a cada tema en particular, y no solamente algunos o unos pocos de los pasajes pertinentes. Esto a menudo quiere decir que debe depender de los resultados de la cuidadosa exégesis o interpretación de la Biblia aceptada en general por los intérpretes evangélicos o, en donde hay diferencias significativas de interpretación, la teología sistemática incluirá interpretación detallada de los versículos bíblicos en ciertos puntos.

 

 

Debido al gran número de temas que se cubren en un estudio de teología sistemática y debido al gran detalle con que se analizan estos temas, es inevitable que alguien que estudia por primera vez teología sistemática vea que sus propias creencias enfrentan un reto, se modifican, se refinan o enriquecen. Es de suprema importancia, por consiguiente, que cada persona que empiece tal curso resuelva firmemente abandonar como falsa toda idea que la enseñanza de la Biblia contradice claramente. Pero también es muy importante que cada persona resuelva no creer ninguna doctrina individual simplemente porque este libro de tex- to o cualquier otro libro de texto o maestro dice que es cierta, a menos que este libro o el instructor de una clase pueda convencer al estudiante partiendo del mismo texto bíblico. Es solo la Biblia, y no ninguna autoridad humana, la que debe funcionar como autoridad normativa para la definición de lo que debemos creer.

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